Siempre que afloran los prejuicios éticos o nacionales,
en tiempos de escasez, cuando se desafía la autoestima o vigor nacional,
cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico
o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento
familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña luz. Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse (Carl Sagan).

La creación de Adán

miércoles, 8 de octubre de 2014



En el libro de Giulio Tononi, Phi, resulta muy bella su interpretación de esta escena como una sinapsis.



Aunque la realidad no tiene mucho que envidiar.